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Antiguo tren del Presidio

Antiguo tren del Presidio
Como parte de su actividad cotidiana, buena parte de los reclusos del Presidio de Ushuaia se ocupaban de la tala de los bosques cercanos para la provisión de madera para la ciudad, el traslado de los materiales y de los penados se realizaba en un ferrocarril de trocha angosta propiedad de la cárcel.

Durante la etapa de construcción del presidio se utilizó para el transporte de piedra y otros materiales, un xilocarril o vehículo que se desplazaba sobre rieles de madera. Compuesto por zorras y vagonetas tiradas por bueyes, sirvió más tarde para el traslado de madera desde el monte.Recorría las distintas dependencias del Penal para llevar leña y llegaba también hasta una cantera cercana, al muelle del presidio y al aserradero que funcionaba en la manzana comprendida por las actuales calles San Martín, Sarmiento, Belgrano y Maipú. Este sistema tenía sus complicaciones, las vías de madera se deterioraban fácilmente y era necesario reponer el tendido con cierta frecuencia. Por ello, al crecer el movimiento del aserradero del penal e incrementar la producción fue necesario renovarlo. 
Por esa época también funcionó en la ciudad otro tren similar utilizado por la familia Fique para transportar mercadería entre su comercio y el muelle de su propiedad.

Hacia 1910 el viejo xilocarril fue reemplazado por un tren tirado por locomotoras. El ferrocarril elegido fue del tipo Decauville, sistema de trocha angosta de 400 a 500 mm, diseñado por el francés Pablo Decauville que era tan común en esa época que se compraba por catálogo. 
El tren  transportaba a diario, menos domingo y días de tormentas de nieve, a los penados más jóvenes y fuertes hasta los sectores de tala en el monte, bajo la custodia de personal de vigilancia. Mientras los penados cortaban madera en el monte, el tren hacía varios viajes al pueblo llevando leña hasta la tarde, momento en que traía a los presos de regreso. En ocasiones, de acuerdo con las necesidades se establecían campamentos de leñadores donde los penados permanecían junto a los guardias por varias semanas.
Su recorrido se iniciaba en una estación sobre la costa, a la altura del actual muelle de combustibles, y seguía por Maipú junto al canal. Un ramal rodeaba el monumento al indio, hoy desaparecido,  y el otro seguía hasta el paraje denominado Corte de astilla, frente al actual Hospital Regional,  para  luego girar hacia la montaña. Pasaba el arroyo Buena Esperanza, avanzaba hasta la altura de la actual calle Alem y continuaba  por la ladera de los montes Martial hasta  los cañadones de la Oveja y del Toro, cruzando varias veces el río Pipo, al pie del monte Susana o del cerro La portada. A través de rutas secundarias se internaba en el bosque.

El paso del tren era parte de la rutina diaria de la pequeña aldea. A veces las chispas del tren provocaban incendios no sólo en los bosques sino también en el pueblo. En ocasiones especiales, como la llegada de un buque turístico o la presencia de alguna delegación importante, las zorras eran reemplazadas por vagones con asientos y se lo utilizaba para llevar a los visitantes de excursión hasta el bosque.
El presidio cerró en 1947 pero el ferrocarril continuó usándose hasta 1952.  Del histórico trencito quedan aún algunos vestigios como el vagón plataforma y unas bases  de vagones en el jardín de Museo del Fin del Mundo, una locomotora original y un vagón cubierto para transporte de visitas, junto al edificio del Presidio. Los museos exhiben y conservan también documentación y registros fotográficos sobre el funcionamiento del ferrocarril. En el campo, aún pueden verse algunos senderos por donde pasaban las vías y unos pocos restos de durmientes. Desde 1994 un trencito turístico a vapor, de trocha angosta, recorre parte del trayecto histórico. 

Para saber más...

Proponemos algunos enlaces de interes:
El tren de los presos
Ferrocarril penal
También puede consultar la bibliografía utilizada para desarrollar este sitio.

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