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Los primeros habitantes

Hasta fines del siglo XIX los canales e islas del Canal Beagle, entre bahía Sloggett y la península Brecknock, hasta el Cabo de Hornos, estaban habitados por grupos de canoeros que se identificaban a sí mismos como Yamana. En la región vivían también otros pueblos cazadores-recolectores, los canoeros Alacalufes hacia el este y Haush hacia el oeste y los Selk´nam, nómades pedestres, hacia el norte de la Isla Grande.

El pueblo Yamana obtenía del mar y las costas abundantes recursos. La base de su alimentación eran los lobos marinos, que  cazaban desde sus canoas, utilizando arpones de punta ósea separable. Comían también peces y aves, ballenas y otros cetáceos. Los mejillones, siempre disponibles en la costa, constituían un recurso complementario de su dieta, pero de fundamental importancia en épocas de crisis.

Sus características canoas medían entre 3 y 5,5 m de largo y podían transportar seis o siete personas. No tenían quilla ni timón y estaban compuestas por un armazón de varillas de madera recubierta por placas de corteza cosidas. En el centro, sobre el piso reforzado, en una plataforma de tierra y guijarros, se ubicaba un fogón siempre encendido.
De la tierra firme sólo utilizaban como alimento guanacos, algunas bayas, flores y frutos. Los  bosques ofrecían además abrigo, leña  y madera para la fabricación de sus chozas y embarcaciones.
Los Yamana utilizaban arpones multidentados y eran hábiles en el uso de hondas.  Con huesos de animales elaboraban cuñas, objetos para extraer la corteza de los árboles, punzones, tubos sorbedores, peines  adornos, y otros utensilios. Las conchillas de algunos mejillones eran usadas como cuchillos.

Los buches, estómagos, intestinos, esófagos y vejigas de los animales que cazaban se aprovechaban como bolsas y recipientes impermeables, las plumas como adorno y como reemplazo de la yesca. Con cueros de lobo y de guanaco hacían capas, correas, baldes y jarros, las barbas de ballena y los tendones de guanaco servían como filamentos para costuras. También confeccionaban diferentes modelos de cestos de junco tejido.

Se adornaban con collares y pintaban sus rostros con tintes rojos, negro y blanco con diseños que, según algunos investigadores, tendrían carácter simbólico.
De hábitos nómades,  vivían en grupos pequeños de varias familias. En ocasiones se reunían en mayor número ante la varadura de algún cetáceo o para celebrar ceremonias de iniciación o “chiejaus”.
Pasaban la mayor parte del tiempo a la intemperie pero construían chozas para pasar la noche o protegerse del mal tiempo. Todas las chozas tenían base circular con un fogón en el centro pero diferían en su estructura, unas eran de forma cónica, hechas con troncos y otras en forma de cúpula, elaboradas con un entrelazado de ramas delgadas, ambas recubiertas de follaje y cueros. 

De este pueblo sólo quedan hoy, en la localidad de Puerto Williams, Chile,  unas pocas personas que se reconocen como Yamana. Su desaparición, sin embargo, no fue producto de una naturaleza hostil, en la que estaban perfectamente integrados y de la que sabían obtener recursos, sino más bien del impacto que la llegada del hombre blanco provocó en su ambiente. La caza irracional de pinnípedos y cetáceos, ejercida por europeos y norteamericanos para obtener aceites para la iluminación de las ciudades, redujo drásticamente las poblaciones de lobos  provocando un desequilibrio en el sistema alimentario de los Yamana. Otros cambios en su forma de vida, la incorporación de vestimenta y el contacto con enfermedades colaboraron también en su desaparición.
En las costas del Canal Beagle se encuentran numerosos sitios arqueológicos que, desde más de 40 años, son intensamente estudiados por los investigadores en la tarea de profundizar el conocimiento sobre la vida de los primeros habitantes de región. La legislación provincial protege los materiales encontrados en estos sitios considerándolos parte del patrimonio cultural por su misma naturaleza.Muchas piezas provenientes de estas excavaciones se exhiben al público en el Museo de Fin del Mundo que custodia los bienes arqueológicos de la Provincia.

Para saber más...

Proponemos algunos enlaces interesantes: 
Un cuento yamana
Histórica exploración arqueológica en el Canal Beagle
Hannus, un cuento yagán
Lengua yagán
También se puede consultar la bibliografía utilizada en el desarrollo de este sitio.